El punto puff —también llamado punto garbanzo o bodoque— es ese puntito mullido y en relieve que parece una bolita de lana, ideal para mantas con textura, gorros abrigados, cuellos y hasta amigurumis. A primera vista parece complicado, pero en realidad es solo una repetición: subir varias lazadas altas en el mismo punto y cerrarlas todas juntas. Si sabes hacer una lazada, ya puedes tejer un puff.

Qué es y cómo se forma
El puff se arma en un solo punto de la vuelta anterior. Allí haces varias «medias lazadas» altas (sin cerrarlas) y, cuando tienes tres o cuatro, las cierras todas de una sola vez. Esas hebras juntas forman la bolita en relieve.
Qué vas a necesitar

- Hilo o lana de tu proyecto (uno con cuerpo luce mejor el relieve).
- Un ganchillo acorde al hilo (ni muy apretado ni muy flojo).
- Marcadores, si tu patrón alterna puffs con otros puntos.
Cómo tejer el punto puff, paso a paso
- Haz una lazada y entra en el punto. Echa hebra sobre el ganchillo, mételo en el punto de la vuelta anterior, vuelve a echar hebra y saca una lazada alta (estírala hasta la altura de un punto alto).
- Repite en el MISMO punto. Echa hebra, entra en el mismo punto, saca otra lazada alta. Hazlo 3 o 4 veces sin cerrar nada: tendrás varias lazadas en el ganchillo.
- Mantén las lazadas a la misma altura. Que todas queden parejas; si una queda corta y otra larga, el puff sale torcido.
- Cierra todas juntas. Echa hebra una última vez y pásala por todas las lazadas del ganchillo de una sola vez. Se forma la bolita.
- Fija con una cadeneta. Haz una cadeneta para «trabar» el puff; eso lo mantiene firme y parejo.
- Separa los puffs. Según el patrón, teje uno o más puntos bajos entre puff y puff para que el relieve respire.

Secretos para un puff perfecto
- Lazadas largas y parejas. Si las sacas cortas, el puff queda apretado y plano; estíralas todas igual.
- No aprietes al cerrar. Cierra con una tensión media; si tiras fuerte, la bolita se achata.
- La cadeneta de cierre es clave. No la saltes: es la que mantiene el puff firme y evita que se afloje.
- Cuenta los puffs por vuelta. Es fácil perder la cuenta entre tantas lazadas; un marcador ayuda.
- Hilo con cuerpo. Lanas suaves y con volumen lucen el relieve mucho más que un hilo fino y plano.
Para cerrar
El punto puff parece de tejedoras expertas, pero es pura repetición: varias lazadas altas en el mismo punto y un cierre que las junta en una bolita mullida. Practícalo en una muestra hasta que te salgan parejos y después llévalo a una manta, un gorro o un cuello: el relieve y el abrigo que aporta valen cada lazada. Una vez que le tomes la mano, vas a buscar excusas para meter puffs en todos tus proyectos.






