Los flecos y las borlas son el toque final que transforma un tejido: le dan movimiento, gracia y un aire artesanal precioso. Una bufanda con flecos, un chal con borlas en las puntas, una manta con sus pompones… ese detalle es el que hace que todos pregunten si lo compraste. Y lo mejor: no requiere saber tejer nada nuevo, solo unas hebras, un cartón y la tijera. Te muestro cómo hacerlos parejos y prolijos.

Qué vas a necesitar

- Hilo o lana (la misma del tejido o en contraste).
- Un rectángulo de cartón del largo que quieras los flecos/borlas.
- Tijera bien afilada y un ganchillo (para enganchar los flecos).
- Una aguja lanera para rematar las borlas.
Cómo hacer flecos, paso a paso
- Corta las hebras todas iguales. Enrolla el hilo en el cartón y corta por un borde: todas salen del mismo largo. Recuerda que el fleco se dobla a la mitad, así que corta el doble del largo final.
- Agrupa unas hebras. Toma 2, 3 o 4 hebras juntas (según el grosor del fleco) y dóblalas por la mitad formando un bucle.
- Pasa el gancho por el borde del tejido de adentro hacia afuera, engancha el bucle y tíralo hacia ti, sacándolo un poco por el borde.
- Pasa las puntas por el bucle. Mete los extremos sueltos por dentro del bucle y tira para apretar el nudo contra el borde.
- Repite a distancia pareja a lo largo de todo el borde.
- Empareja al final. Cuando termines, peina los flecos y recorta las puntas en línea recta para que queden todos iguales.
Cómo hacer una borla, paso a paso
- Enrolla el hilo en el cartón. Cuantas más vueltas, más tupida la borla.
- Ata fuerte por arriba. Pasa una hebra por debajo de todas las vueltas, por el borde superior del cartón, y anuda firme; esa hebra servirá para colgar la borla.
- Corta por abajo. Desliza la tijera por el borde inferior del cartón y corta todas las hebras.
- Forma el «cuello». A 1-1,5 cm de la atadura de arriba, enrolla varias veces otra hebra apretando, y anuda; eso crea la cabeza de la borla.
- Empareja las puntas. Sacude la borla y recorta los extremos en línea para que quede prolija y redonda.

Secretos para un acabado prolijo
- El cartón es tu mejor amigo. Garantiza que flecos y borlas salgan del mismo largo; cortar a ojo se nota feo.
- Distribuye los flecos parejos. Marca el borde o cuéntalos por puntos para que queden a igual distancia.
- Aprieta bien el nudo de cada fleco contra el borde; si queda flojo, se corre con el uso.
- Recorta al final, no antes. Coloca todos y recién entonces empareja con la tijera; quedan prolijísimos.
- Borlas más tupidas, más lindas. No escatimes vueltas en el cartón; una borla pobre se ve flacucha.
Para cerrar
Flecos y borlas son el broche perfecto para tus tejidos: cuestan poco, no requieren técnica nueva y elevan cualquier bufanda, chal o manta a algo que parece de tienda de diseño. Recuerda el secreto de todo —el cartón como guía para que salgan parejos— y atrévete a rematar tu próximo proyecto con ellos. Vas a ver cómo ese detalle final cambia por completo la pieza.






