Si tejes amigurumis, gorros, posavasos o cualquier cosa que empiece en redondo, seguro conoces el drama: tejes un centro precioso y, con el uso, se va abriendo hasta quedar un agujero en el medio. La solución se llama anillo mágico (o anillo deslizable), y es la forma más prolija de empezar a tejer en redondo… siempre que lo cierres bien.
Porque ahí está el truco que casi nadie te cuenta: el anillo mágico no es difícil de hacer, es difícil de cerrar para siempre. Te muestro cómo tejerlo paso a paso y, sobre todo, cómo asegurarlo para que no se deshaga nunca más.
¿Qué es y por qué se abre el centro?
El anillo mágico es un aro ajustable hecho con la propia hebra del ovillo. Tejes la primera vuelta de puntos sobre ese aro y, al final, tiras de la hebra suelta para apretar el centro hasta que el agujero desaparece. La alternativa antigua, una cadeneta cerrada en círculo, siempre deja un huequito que no se puede cerrar del todo.
Entonces, ¿por qué a veces se vuelve a abrir? Por dos motivos: porque se tira de la hebra equivocada al cerrar, o porque la cola no se asegura bien al rematar y, con el tiempo y los lavados, el aro se afloja solo.
Qué necesitas
- Tu hilo o lana de siempre y el ganchillo del grosor que pida ese hilo.
- Una aguja lanera para esconder la cola al final (este paso es clave).
- Una tijera.
- Un marcador de puntos, opcional, para no perder el inicio de la vuelta.

Cómo hacer el anillo mágico, paso a paso
- Enrolla la hebra sobre dos dedos formando un aro, cruzando la hebra para que se sostenga. La punta suelta (la cola) queda colgando.
- Mete el ganchillo dentro del aro, toma la hebra que viene del ovillo y sácala: tienes una lazada en el ganchillo.
- Haz una cadeneta para igualar la altura (una sola si vas a tejer punto bajo). Esa cadeneta no cuenta como punto.
- Teje sobre el aro la cantidad de puntos bajos que indique tu patrón (suelen ser de seis a ocho), trabajando siempre sobre las dos hebras del aro a la vez.
- Ahora viene lo importante: toma la cola suelta y tira de ella con suavidad. Verás cómo el centro se cierra hasta que no queda agujero. Si una hebra mueve el aro y la otra no, esa que lo mueve es la que cierra.
- Cierra la vuelta con un punto raso en el primer punto bajo y sigue con tu proyecto.
El secreto para que no se deshaga
Cerrar el aro tirando de la hebra es solo la mitad del trabajo. Si dejas la cola así nomás, tarde o temprano se afloja. Para asegurarlo de verdad:
- Deja una cola de al menos diez centímetros; nunca la cortes al ras.
- Cuando tengas unas cuantas vueltas tejidas, enhebra la cola en la aguja lanera y pásala por dentro de los puntos del centro, de un lado a otro, dos o tres veces. Eso traba el aro por dentro.
- Da una vuelta alrededor de un punto y pasa la aguja por debajo para formar un pequeño nudo escondido, sin que se note por el derecho.
- Recién entonces corta el sobrante. El centro queda firme aunque laves la pieza muchas veces.
Si todavía se te abre un poquito
- Prueba el anillo mágico doble: enrolla la hebra dos veces alrededor de los dedos antes de tejer. Se cierra igual, pero queda más firme y es ideal para amigurumis con relleno.
- Asegúrate de tejer sobre las dos hebras del aro, no sobre una sola; si tejes sobre una, el centro nunca cierra bien.
- No aprietes los puntos de la primera vuelta mientras los tejes: hazlos con el aro un poco flojo y recién al terminar tira de la cola para cerrar todo junto.
Secretos para tejer en redondo sin frustrarte
- Marca el primer punto de cada vuelta con un marcador o un trozo de hilo de otro color: es facilísimo perder la cuenta en redondo.
- Si el aro se te afloja mientras tejes los primeros puntos, sujétalo con el pulgar contra el ganchillo hasta tener tres o cuatro puntos hechos; después ya se sostiene solo.
- Con hilos muy resbaladizos, como el algodón mercerizado, refuerza el remate con una gota mínima de pegamento textil por el revés.
- Practica primero con una lana clara y de grosor medio: vas a ver los puntos con claridad mientras aprendes el movimiento.
El resultado
Un anillo mágico bien cerrado es la diferencia entre un amigurumi que dura años y uno que se abre por el centro a la primera de cambio. Una vez que le tomas la mano, lo vas a usar en todo lo que tejas en redondo: gorros, bolsos, posavasos, flores y, por supuesto, todos tus muñecos.

Anímate a practicarlo en una muestra pequeña, cerrándolo y asegurándolo como te conté. Cuando veas ese centro cerrarse sin dejar agujero, no vas a querer empezar en redondo de otra forma.






