Si tejes crochet común y alguna vez viste esas mantas o bufandas con una textura tupida, parejita, casi como tela de telar, lo más probable es que fueran de crochet tunecino. También se le dice ganchillo tunecino o crochet afgano, y es una técnica preciosa que está a medio camino entre el crochet de toda la vida y el tejido de dos agujas.
La primera vez asusta un poco, porque el ganchillo es larguísimo y la labor se llena de puntos. Pero te adelanto algo: la base es un solo punto y dos movimientos. Si entiendes esos dos movimientos, ya sabes crochet tunecino. Vamos paso a paso.
¿Qué es el crochet tunecino?
A diferencia del crochet normal, acá nunca giras la labor: trabajas siempre mirando el derecho. Y cada vuelta se teje en dos pasadas. En la pasada de ida vas recogiendo bucles y los dejas todos sobre el ganchillo, como si fueran puntos de dos agujas. En la pasada de vuelta los vas cerrando de a dos hasta que queda uno solo. Por eso necesitas un ganchillo largo y con un tope al final: tiene que sostener todos los puntos de la vuelta sin que se escapen.
Qué necesitas
- Un ganchillo tunecino (o afgano): es largo, recto y tiene un tope en el extremo. Elige uno un poco más grueso del que usarías para ese hilo en crochet normal, porque el punto tunecino tiende a apretar.
- Hilo o lana de grosor medio y liso, en un color claro para ver bien los puntos mientras aprendes.
- Una aguja lanera para rematar al final.
- Un marcador de puntos: es opcional, pero ayuda mucho al principio.

El punto tunecino simple, paso a paso
El punto tunecino simple (a veces lo verás escrito como «tss») es el más básico y el que conviene dominar primero. Empieza con una cadena del largo que quieras, igual que en crochet normal.
- Pasada de ida (recoger). Salta la primera cadena, mete el ganchillo en la siguiente, haz una lazada y sácala: tienes dos bucles en el ganchillo. Sigue metiendo el ganchillo en cada cadena, lazada y bucle, sin cerrar nada. Al terminar la fila, el ganchillo queda lleno de bucles.
- Pasada de vuelta (cerrar). No gires la labor. Haz una lazada y ciérrala solo en el primer bucle. Después, lazada y cierra de a dos bucles cada vez, hasta que quede un único bucle en el ganchillo. Esa es una vuelta completa.
- Las siguientes vueltas. Vuelve a la pasada de ida, pero ahora no clavas en cadenas, sino detrás de las barras verticales que se formaron. Recoge un bucle por cada barra y cierra igual que antes.
- Repite las dos pasadas hasta llegar al alto que quieras. Verás aparecer esa cuadrícula tupida tan característica del tunecino.
El secreto está en la barra vertical
La duda más común al empezar es dónde clavar el ganchillo en las vueltas siguientes. La respuesta: detrás de la barra vertical de cada punto de la vuelta anterior, esos hilos verticales que quedan en fila. Si clavas siempre en el mismo lugar, los puntos salen parejos y la cuadrícula queda prolija. La última barra, la del borde, es la que más se olvida: si no la tejes, el trabajo se va angostando vuelta a vuelta.
Secretos para que te quede prolijo
- Si el tejido se enrosca hacia adelante (es normal en las primeras vueltas), no te asustes: se asienta del todo al bloquearlo con vapor al terminar.
- No aprietes los puntos. El tunecino ya tiende a quedar firme; con una tensión floja y un ganchillo un poco más grueso queda mucho más agradable.
- Cuenta tus puntos cada pocas vueltas. Es facilísimo saltarse la última barra y perder un punto sin darte cuenta.
- Para rematar la última vuelta, teje una hilera de puntos bajos por encima: deja un borde firme y prolijo.
- Aprende con un hilo liso y claro; los hilos peludos o muy oscuros esconden los puntos y te confunden.
El resultado
Cuando le tomas la mano, el crochet tunecino es de esas técnicas que enganchan. Su textura tupida es perfecta para mantas, cojines, bolsos y posavasos, y es la base de un mundo entero de puntos más vistosos. Pero todos parten de lo mismo: recoger y cerrar, recoger y cerrar.

Anímate a tejer una muestra pequeña primero, de unos veinte puntos, solo para sentir el ritmo de las dos pasadas. En un par de vueltas le vas a tomar el gusto.






