Tejes con todo el cuidado y el resultado igual queda mal: o un tejido tan apretado que parece un cartón y te duelen las manos, o tan flojo que se ven todos los huecos y se deforma. Casi siempre la culpa no es de tu técnica, sino de una pareja mal armada: el hilo y el ganchillo. Elegir el ganchillo correcto para cada hilo es de las cosas que más cambian (y nadie te explica) en el crochet.

La etiqueta ya te lo dice
Lo primero, lo más fácil: mira la faja de papel del ovillo. Casi todas indican el ganchillo (y la aguja) recomendado para ese hilo, en milímetros. Ese número es tu punto de partida; rara vez te equivocas si empiezas por ahí.
La regla general: a más grosor, más ganchillo
Si no tienes la etiqueta, la lógica es simple: hilo fino, ganchillo fino; hilo grueso, ganchillo grueso. A grandes rasgos:
- Hilos finos (algodón de carpeta, perlé): ganchillos de 1,5 a 3 mm.
- Hilos medianos (el más común, tipo «amigurumi» o prendas): 3,5 a 5 mm.
- Hilos gruesos (lanas voluminosas, trapillo fino): 6 a 9 mm o más.
El mismo hilo cambia según el ganchillo
Aquí está lo interesante: con un mismo hilo, un ganchillo más chico te da un tejido tupido y firme (ideal para amigurumis, que no deben mostrar el relleno), y uno más grande te da un tejido calado y con caída (lindo para chales y prendas de verano). Por eso no hay un único ganchillo «correcto»: depende de lo que quieras lograr.


Cómo elegir bien, paso a paso
- Mira la etiqueta y anota el ganchillo recomendado.
- Piensa en el proyecto. ¿Necesitas algo firme (amigurumi, cesto) o con caída y calado (chal, top)? Eso decide si bajas o subes de ganchillo.
- Teje una muestra. Con el ganchillo elegido, teje 10×10 cm y míralo: ¿te gusta la firmeza? ¿Se ven huecos feos?
- Ajusta medio número. Si quedó duro y te cuesta meter el ganchillo, sube de medida. Si quedó flojo y deforme, baja.
- Comprueba contra el patrón. Si sigues un patrón con medidas, la muestra debe coincidir en puntos y vueltas por centímetro; si no, cambia de ganchillo hasta lograrlo.
Secretos para no fallar
- Guarda siempre una faja de cada hilo: trae el ganchillo, los metros y el lote.
- La tensión de tu mano cuenta. Si tejes apretado por naturaleza, sube medio número; si tejes flojo, bájalo.
- Amigurumi = ganchillo más chico que el de la etiqueta, para un tejido bien cerrado.
- Chales y prendas con caída = ganchillo más grande, para un tejido suelto y liviano.
- Ante la duda, muestra. Cinco minutos de prueba te ahorran destejer un proyecto entero.
Para cerrar
Elegir el ganchillo según el hilo es la pareja que decide si tu tejido queda firme, calado, duro o perfecto. Empieza por lo que dice la etiqueta, ten presente la regla de «a más grosor, más ganchillo» y, sobre todo, teje una muestra antes de lanzarte: ahí se ve todo. Con ese hábito, se acaban los tejidos acartonados y los llenos de huecos, y cada proyecto te queda con la textura que imaginaste.






