El punto piña es uno de esos tejidos que parecen sacados de un mantel de la abuela: ese encaje calado, con motivos que se abren como abanicos y terminan en punta, igualito a la fruta que le da el nombre. Mucha gente lo mira y piensa “eso es para expertas”, pero la verdad es que el punto piña se basa en repetir dos cosas muy simples: abanicos y arquillos de cadeneta. Si sabes hacer puntos altos y cadenetas, ya puedes tejer una piña.

Vamos a entender cómo se arma el motivo y a tejerlo paso a paso, sin patrones imposibles.
Cómo está armada una piña
La piña no es un punto suelto, sino un motivo que se construye en varias vueltas. Empieza con un abanico (un grupo de puntos altos abiertos) sobre el que nacen varios arquillos (espacios de cadeneta). Vuelta a vuelta, esos arquillos van siendo uno menos, hasta que el último cierra la punta. Ese “ir cerrando” es lo que dibuja la forma de piña.
Lee el diagrama sin miedo
El punto piña casi siempre viene en diagrama de símbolos, y es mucho más fácil de seguir que las palabras. Solo necesitas reconocer cuatro signos: la cadeneta, el punto raso, el punto alto y el grupo que forma el abanico.

Cómo tejer el punto piña, paso a paso
- Teje la base de abanico. Sobre la vuelta de cadenetas, haz un grupo de puntos altos separados por cadenetas (por ejemplo, 7 puntos altos con una cadeneta entre cada uno). Ese abanico es el “pie” de la piña.
- Levanta los arquillos. En la vuelta siguiente, en cada espacio del abanico teje un arquillo de cadenetas (3 cadenetas y un punto raso o alto en el espacio). Tendrás varios arquillos en fila.
- Disminuye un arquillo por vuelta. En cada vuelta haz un arquillo menos en los extremos. La piña se va angostando sola.
- Mantén la cuenta. Anota cuántos arquillos te quedan en cada vuelta; ese número es tu mapa. Si pierdes la cuenta, perdiste la forma.
- Cierra la punta. Cuando llegues a un solo arquillo, remátalo con un punto raso. Ahí nace la puntita característica.
- Separa las piñas con puntos altos. Entre una piña y otra se tejen columnas de puntos altos o más cadenetas, según el patrón, que sostienen el calado.

Secretos para que la piña quede prolija
- Hilo fino y mercerizado. El algodón fino marca el calado mucho mejor que la lana gruesa; por algo las carpetas se tejen así.
- Tensión pareja en los arquillos. Si aprietas unas cadenetas más que otras, la piña queda chueca. Busca un ritmo constante.
- Cuenta siempre los arquillos al terminar cada vuelta; es el único “error” que arruina el motivo.
- Usa marcadores en el primer y último arquillo de la vuelta para no equivocarte al disminuir.
- Bloquea al terminar. El punto piña sin bloquear parece un repollo arrugado; con un buen bloqueo se abre y se ve el encaje. (Si nunca lo hiciste, vale la pena aprender a bloquear tus tejidos.)
Para cerrar
El punto piña impone respeto por su aspecto de encaje fino, pero por dentro es pura repetición: un abanico, unos arquillos y la paciencia de ir restando uno en cada vuelta hasta cerrar la punta. Empieza por un solo motivo en hilo de algodón, cuenta los arquillos con calma y bloquéalo al final: vas a sorprenderte de lo elegante que queda algo tan sencillo de entender. Y una vez que tejes tu primera piña, no hay carpeta, cortina ni chal de encaje que se te resista.






