Hay un momento en todo proyecto de crochet a rayas que decide si la pieza se va a ver prolija o casera: el cambio de color. Si lo haces de cualquier manera, en la unión queda un puntito de otro color, un nudo que se asoma o un pequeño escalón que rompe la línea. Y aunque el resto del tejido esté impecable, la vista se va directo a ese saltito.
La buena noticia es que existe una forma muy sencilla de cambiar de color para que la transición quede limpia, casi invisible, sin nudos a la vista y sin esos cabos que después hay que esconder con tanta paciencia. El truco está en hacer el cambio un punto antes de lo que uno cree: en la última lazada del punto anterior. Te lo explico despacio.
Por qué se nota el cambio de color
Cuando terminas un punto, en realidad lo cierras con una última lazada: ese paso final en el que pasas el hilo por las dos hebras que quedan en el ganchillo. Casi todo el mundo cambia de color recién al empezar el punto siguiente, pero para entonces ya es tarde. La parte de arriba del punto anterior (la cabeza, esas dos hebras en forma de V) quedó tejida con el color viejo, y justo al lado aparece el color nuevo. Ese pequeño desfasaje es el famoso saltito.
La solución es adelantarse: hacer el cambio justo en esa última lazada del punto anterior. Así la cabeza del punto ya nace del color nuevo y la línea entre un color y otro queda perfectamente pareja.
Lo que vas a necesitar
- Tu tejido en proceso y el ganchillo de siempre.
- El ovillo del color nuevo (y el del color que venías usando).
- Una aguja lanera, de punta roma, para esconder los cabos al final.
- Una tijera.
- Opcional pero muy útil: una pinza o un gancho para sujetar las hebras sueltas mientras tejes.

Paso a paso para un cambio de color limpio
- Teje hasta el último punto del color viejo. Trabaja normalmente hasta el punto anterior a donde quieres que empiece el color nuevo. No lo cierres del todo todavía.
- Deténte en la última lazada. Haz ese último punto como siempre, pero frena justo antes del paso final: tienes que quedar con dos hebras sobre el ganchillo, sin cerrar.
- Toma el color nuevo y cierra con él. En lugar de usar el color viejo para esa lazada final, engancha el hilo del color nuevo y pásalo por las hebras que tenías en el ganchillo. El punto se cierra y su cabeza ya queda del color nuevo.
- Sigue tejiendo con el color nuevo. Continúa la vuelta con el color nuevo como si nada. Vas a ver que la unión quedó al ras, sin escaloncito.
- Lleva el hilo viejo por dentro si vas a volver a usarlo. Si el color anterior reaparece en pocas vueltas (como en las rayas), no lo cortes: déjalo descansar al costado y, mejor todavía, ve tejiéndolo por dentro de los puntos para que no queden hebras colgando.
- Si no lo vas a usar más, corta dejando un cabo de unos 10 cm. Ese largo te alcanza para esconderlo después con la aguja lanera, sin que se suelte.
Secretos para que quede de revista
- El cambio siempre va en la última lazada del punto anterior, nunca al empezar el nuevo. Es la regla de oro y resuelve casi todo el problema.
- No tires de más al ajustar el primer punto del color nuevo. Un tirón fuerte deforma la cabeza y vuelve a aparecer el escaloncito. Solo acomoda.
- Para rayas finas, no cortes el hilo: llévalo por el borde o tejido por dentro. Cortar y unir en cada vuelta llena la pieza de cabos y nudos.
- Esconde los cabos siguiendo el camino del tejido, no en línea recta: pasa la aguja por dentro de varios puntos, cambia de dirección una vez y recién ahí corta.
- Si cambias de color en una pieza redonda (un granny o un gorro), hazlo en el último punto antes de cerrar la vuelta, para que la unión coincida con la costura y se disimule.
- Anuda solo si es imprescindible, y nunca a la vista: un nudo plano bien escondido por el revés es mejor que uno abultado en pleno tejido.

Para cerrar
Cambiar de color en crochet sin que se note no es cuestión de tener años de práctica, sino de adelantar un solo gesto: cerrar el último punto con el color nuevo. Una vez que lo incorporas, lo haces sin pensar y tus rayas y combinaciones dejan de tener esos saltitos que delatan el trabajo casero. La próxima manta o bolso que tejas con varios colores va a tener uniones tan limpias que más de uno te va a preguntar dónde lo compraste.






