Terminaste de tejer, cortas el hilo, haces un nudo y listo… hasta que al primer lavado el nudo se suelta y tu proyecto empieza a deshacerse, o el revés queda lleno de hebras colgando que se ven feas. Rematar y esconder los hilos es el paso final que muchas hacen a las apuradas, y es justamente el que decide si tu tejido dura años o se desarma. La buena noticia: hacerlo bien lleva un minuto y no necesita nudos.

Te muestro cómo rematar para que no se suelte y cómo esconder las hebras para que no se vean ni se zafen, aunque laves la prenda mil veces.
Rematar no es hacer un nudo
Mucha gente cierra el tejido con un nudo apretado. El problema es que el nudo abulta, se nota por el derecho y, con el roce, termina aflojándose. La forma correcta de rematar es pasar la hebra por la última lazada para cerrar el punto, y luego esconderla tejiéndola por dentro del tejido. La tensión del propio tejido la sujeta mejor que cualquier nudo.
Qué vas a necesitar

- Una aguja lanera (de ojo grande y punta roma).
- Tijera.
- Tu proyecto terminado, con las hebras a esconder (la del final y las de los cambios de color).
Cómo rematar y esconder, paso a paso
- Corta dejando cola larga. Al terminar, corta el hilo dejando unos 15 cm; necesitas hebra para trabajar.
- Cierra el último punto. Pasa la hebra por la última lazada que quedó en el ganchillo y tira suave para cerrarlo, sin apretar.
- Enhebra la aguja lanera con esa cola.
- Teje la hebra POR DENTRO de los puntos. Pasa la aguja a través del cuerpo de varios puntos del revés (no por arriba), siguiendo la línea del tejido. Que no se vea por el derecho.
- Cambia de dirección una vez. Después de recorrer 4 o 5 puntos, gira y teje la hebra 2 o 3 puntos en sentido contrario. Ese cambio de dirección es lo que evita que se zafe con el uso.
- Corta al ras. Estira un poco el tejido y corta la hebra pegada a la tela; al soltar, la punta se mete sola hacia adentro.

Secretos para que no se suelte nunca
- Olvídate de los nudos. Abultan, se ven y se aflojan; el tejido por dentro sujeta mejor.
- Siempre cambia de dirección. Es el detalle que diferencia una hebra que aguanta de una que se zafa al primer lavado.
- Sigue la línea del tejido. Esconde la hebra en zonas del mismo color para que no se transparente.
- No cortes demasiado al ras. Deja un par de milímetros; si cortas pegadísimo, con el uso puede asomar la puntita.
- Esconde sobre la marcha. En cambios de color, remata cada hebra al momento; dejar veinte para el final es la receta del desánimo.
Para cerrar
Rematar y esconder los hilos es el broche de oro de cualquier tejido: cinco minutos que hacen que tu trabajo se vea profesional por dentro y por fuera, y que dure años sin desarmarse. Olvídate del nudo apretado y prueba a tejer la hebra por dentro cambiando de dirección: el revés te va a quedar tan prolijo como el derecho. Y esa es, justamente, la marca de un tejido bien hecho.






