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Reciclajes

Cómo decorar frascos de vidrio con cuerda y encaje

· · 4 min de lectura
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Esos frascos de vidrio que se acumulan en la cocina —el de la mermelada, el del café instantáneo, el de los garbanzos— tienen una segunda vida preciosa esperando. Con un poco de cuerda y un trozo de encaje, un frasco común se transforma en un detalle de decoración con aire rústico y romántico, de esos que se venden carísimos en las tiendas de deco. Es un proyecto baratísimo, entretenido y perfecto para hacer en una tarde.

Frascos de vidrio forrados con cuerda de yute y encaje
Un frasco de mermelada convertido en pieza de decoración con cuerda y encaje.

Qué vas a necesitar

Frascos vacios, cuerda de yute, encaje, pegamento y tijera
Casi todo es reciclado o de mercería: un proyecto de bajísimo costo.
  • Frascos de vidrio limpios, del tamaño que prefieras.
  • Cuerda de yute, sisal o algodón (la de yute da el look rústico).
  • Un trozo de encaje, puntilla o cinta a tu gusto.
  • Pegamento fuerte: silicona caliente (la mejor) o un pegamento universal resistente.
  • Tijera y, si quieres, botones, flores secas o etiquetas de papel kraft para rematar.

Cómo decorar el frasco, paso a paso

  1. Quita la etiqueta y limpia bien. Sumerge el frasco en agua caliente para despegar el papel; si queda pegamento, frótalo con un poco de aceite y luego lávalo. Sécalo por completo: la cuerda no pega sobre vidrio húmedo.
  2. Pega el extremo de la cuerda en la base. Pon un punto de pegamento al borde inferior del frasco y fija ahí la punta de la cuerda.
  3. Enrolla en espiral, bien apretado. Ve girando el frasco y pegando la cuerda vuelta pegada a vuelta, sin dejar huecos donde se vea el vidrio. Aplica el pegamento de a tramos cortos.
  4. Decide hasta dónde forrar. Puedes cubrir todo el frasco o solo la mitad inferior y dejar el vidrio a la vista arriba; las dos opciones quedan lindas.
  5. Corta y fija el final. Al llegar a la altura deseada, corta la cuerda y pega bien la punta para que no se suelte.
  6. Suma el encaje y los detalles. Rodea el frasco con una tira de encaje (pégala o átala) y, si quieres, agrega un botón, una flor seca o un cordelito con una etiqueta.
1. Quita la etiqueta2. Lava y seca bien
Empieza siempre por un frasco sin etiqueta y bien seco: es la clave para que todo pegue.
empieza por la basePega la cuerda enespiral, vuelta pegadaa vuelta, sin huecos.
Enrolla la cuerda en espiral desde la base, vuelta pegada a vuelta, sin huecos.
Frascos con cuerda y encaje usados de florero y portavela
El mismo frasco sirve de florero, portavela u organizador.

Ideas para usarlos

Una vez decorados, estos frascos resuelven mil rincones de la casa:

  • Floreros rústicos con unas flores secas o del jardín.
  • Portavelas (usa una vela de té dentro; nunca apoyes la llama sobre la cuerda).
  • Organizadores para pinceles, lápices, utensilios de cocina o material de costura.
  • Detalles de mesa para una celebración con onda campestre.
  • Regalos hechos a mano: rellénalos con dulces o sales de baño y suma una etiqueta.
FloreroPortavelaOrganizador
Florero, portavela u organizador: el mismo frasco, mil usos.

Secretos para un acabado prolijo

  • Silicona caliente para la cuerda. Pega al instante y aguanta; el pegamento líquido tarda y se corre.
  • Aprieta cada vuelta contra la anterior. Si quedan huecos, se ve el vidrio y pierde el efecto tejido.
  • Mide el encaje antes de cortar y deja un par de centímetros para superponer las puntas.
  • No pegues la llama. Si va de portavela, usa siempre vela dentro de vidrio o LED; la cuerda y el encaje son inflamables.
  • Combina texturas. Yute + encaje blanco es el clásico, pero prueba cuerda fina con cinta de raso para un aire más elegante.

Para cerrar

Decorar frascos con cuerda y encaje es de esos proyectos que dan una satisfacción enorme con muy poco: rescatas un envase que ibas a tirar, pasas una tarde entretenida y terminas con piezas de decoración que parecen compradas. Junta esos frascos que tienes guardados, consigue un poco de cuerda y anímate: una vez que haces el primero, vas a querer forrar toda la alacena. Y de paso, le das una segunda vida a algo que de otro modo iría a la basura.