¿Cuántas veces pagaste por un pijama lo mismo que cuesta una tela preciosa… y a los tres lavados ya estaba deformado? El pantalón de pijama es, sin exagerar, el proyecto con el que más recomiendo empezar a coser ropa: no lleva cierre, no lleva botones, la cintura elástica perdona cualquier errorcito de medida y, como es para andar por casa, nadie va a inspeccionar tus costuras con lupa.
Y hay otra ventaja que casi nadie menciona: no necesitas comprar un molde. El mejor patrón ya lo tienes en tu cajón: ese pantalón holgado que te queda perfecto. Hoy te enseño a copiarlo en papel, cortarlo con la holgura correcta y armarlo con el truco de las costureras de antes: meter una pierna dentro de la otra para cerrar el tiro de una sola pasada.
Por qué este es el mejor primer pantalón
Un pantalón de calle exige bragueta, pinzas, pretina rígida y un calce preciso. El de pijama elimina todo eso de un plumazo: son dos piezas iguales, cuatro costuras y una jareta con elástico. Si nunca cosiste una prenda completa, este proyecto te regala la experiencia entera —trazar, cortar, armar, rematar— sin ninguna de las partes difíciles. Y si ya tienes práctica, es la tarde de costura más relajada que existe.
El truco del patrón: copia un pantalón que ya te queda bien
Elige un pantalón holgado (de pijama, deportivo o de playa, no uno ajustado con elastano). Dóblalo a lo largo por la mitad y acomódalo sobre papel kraft, alisando muy bien la zona del tiro, esa curva que va de la cintura a la entrepierna. Traza el contorno con lápiz, primero con el tiro delantero hacia afuera; después, sin mover el papel, vuelve a doblar el pantalón mostrando el tiro trasero y traza esa segunda curva, más honda, sobre el mismo molde. Te queda un solo patrón con dos curvas marcadas: la suave es el delantero y la profunda, el trasero.
Ahora agrega los márgenes directamente sobre el papel: 3 centímetros en los costados y en el tiro (1,5 de costura más un poco de holgura), 4 centímetros abajo para el ruedo y 6 centímetros arriba para la pretina con elástico. Confundir las dos curvas es el error clásico, así que escribe «adelante» y «atrás» sobre el papel ahora mismo, no después.
Materiales
- Tela de algodón o franela suave: un largo de pantalón más 20 cm, por dos (para talla M, alrededor de 1,60 m)
- Elástico de 2,5 a 3 cm de ancho: tu cintura menos 4 cm
- Papel kraft (o papel de regalo por el revés), lápiz y regla
- Hilo de poliéster a tono, alfileres y tijeras de tela
- Un alfiler de gancho grande para pasar el elástico

Paso a paso: del papel al pijama
- Lava y plancha la tela antes de cortar. La franela puede encoger hasta un 5 %; mejor que lo haga ahora y no en tu pijama terminado.
- Dobla la tela y apoya la lateral recta del patrón justo sobre el doblez: así cada pierna sale entera, sin costura en el costado. Corta dos veces, una por pierna.
- Dobla cada pierna derecho con derecho y cose su entrepierna, desde el ruedo hasta la punta del tiro. Ahora tienes dos tubos de tela.
- El truco: voltea una pierna al derecho y métela dentro de la otra (que sigue al revés), casando las costuras de entrepierna. Los derechos quedan enfrentados.
- Prende con alfileres y cose todo el tiro en una sola pasada, en forma de U, desde la cintura de adelante hasta la cintura de atrás. Refuerza la curva con una segunda costura encima: es la zona que más trabaja.
- Saca la pierna de adentro y pruébate el pantalón. Este es el momento de afinar los costados si quedó demasiado holgado.
- Para la pretina, dobla el borde superior 1 cm hacia adentro, plancha, y vuelve a doblar 3,5 cm. Cose al ras del doblez dejando 5 cm sin coser. Pasa el elástico con el alfiler de gancho, une las puntas con zigzag y recién entonces cierra la abertura.
- Termina el ruedo con doblez de 1 cm más doblez de 3 cm, planchado y cosido. Una buena planchada general y a estrenar.
Secretos para que parezca comprado
- Sobrehila los bordes de la franela con zigzag apenas cortes: se deshilacha muchísimo y te ahorras pelusa en toda la casa.
- El elástico nunca va cosido a la tela en este modelo: viaja libre por la jareta. El día que ceda, lo cambias en cinco minutos sin descoser nada.
- Antes de cerrar la jareta, pruébate el pantalón sentada, no solo de pie: una cintura cómoda parada puede apretar al sentarse.
- Marca el trasero con un lacito de hilo en la pretina; con una prenda tan holgada, de madrugada nadie distingue el delantero.
- Si la tela tiene cuadros, haz coincidir las líneas horizontales en el tiro al cortar: ese detalle es el que dice «hecho con amor» en vez de «hecho apurado».

Tu primer pijama no va a ser el último
Te lo advierto con cariño: el pantalón de pijama es adictivo. El primero lo haces para probar; el segundo, porque la tela estaba en oferta; el tercero, porque alguien de la casa vio el tuyo y quiso uno igual. Guarda el patrón de papel etiquetado con la talla y la fecha: acabas de ganar un molde de por vida, y cada pijama nuevo te va a tomar menos de una tarde. Que lo estrenes con una buena noche de sueño.






