Tejiste un gorro precioso a dos agujas, lo terminas, lo cierras… y no te entra por la cabeza. O ese suéter de cuello redondo que aprieta como un torniquete. El borde de cierre tirante es uno de los finales más frustrantes del tejido: arruina horas de trabajo en los últimos cinco minutos. Y casi siempre pasa por la misma razón: cerramos los puntos demasiado apretados, sin darle al borde la elasticidad que el resto del tejido sí tiene.

La buena noticia: con un par de ajustes, tu cierre va a estirar tanto como el resto de la prenda.
Por qué queda tirante
Al cerrar (o rematar) vas pasando un punto sobre otro. Si tiras del hilo en cada paso —algo que el cuerpo hace casi sin querer para que quede “prolijo”—, el borde se acorta y pierde elasticidad. El tejido por debajo estira, pero el borde no lo acompaña: por eso enrosca, aprieta o no pasa por la cabeza.
Qué vas a necesitar

- Tu tejido con todos los puntos en la aguja, listo para cerrar.
- Una aguja una o dos medidas más gruesa que la que usaste para tejer.
- Una aguja lanera para rematar la hebra final.
- Tijera.
El truco más simple: cierra con una aguja más gruesa
No tienes que aprender una técnica nueva: solo cierra los puntos con una aguja más gruesa en la mano derecha. Cada lazada queda un poco más grande y el borde gana la elasticidad que le falta. Es el arreglo más rápido y funciona en casi todo.
Cómo cerrar sin que quede tirante, paso a paso
- Cambia a la aguja más gruesa en la mano que recibe los puntos (o ten esa elasticidad presente desde el primer punto).
- Teje los dos primeros puntos como siempre, en su punto (derecho sobre derecho, revés sobre revés si imitas el elástico).
- Pasa el primer punto por encima del segundo y déjalo caer. Te queda un punto en la aguja derecha.
- No tires del hilo. Deja cada punto cerrado un poco holgado; el borde tiene que verse parejo, no apretado.
- Teje un punto más y repite hasta llegar al final de la vuelta.
- Cierra el último. Corta la hebra dejando una cola, pásala por el último punto y ajústala suave con la aguja lanera.

Secretos para un borde elástico
- Prueba el estiramiento antes de cortar. Estira el borde con las manos: si vuelve a su lugar y no enrosca, está bien; si tira, deshaz y aflójalo.
- Cierra en su punto. En un elástico (1×1 o 2×2), cierra cada punto como toca —derecho o revés—; eso ya lo hace más elástico.
- Para cuellos y gorros, sé más generosa. Son las zonas que más estiran; si dudas, afloja un poco más de lo que crees necesario.
- Tensión pareja, mano relajada. Más que apretar y aflojar, busca un ritmo constante; un cierre parejo se ve prolijo aunque sea holgado.
- Si todo falla, existe el cierre elástico. Hay técnicas específicas (tejiendo un punto extra entre cada cierre) muy elásticas; pero el cambio de aguja ya resuelve el 90 % de los casos.
Para cerrar
Que el remate quede tirante no es mala suerte ni falta de práctica: es solo tensión de más en los últimos puntos. Cambia a una aguja más gruesa, no tires del hilo y comprueba el estiramiento antes de cortar; con eso, tus gorros entran, tus cuellos no ahorcan y tus puños vuelven a su lugar después de cada uso. Dale al final de tu tejido el mismo cuidado que al principio y la prenda te lo va a agradecer cada vez que la uses.






